Red de Alerta Alimentaria
Red de Alerta Alimentaria
Las empresas alimentarias son responsables de poner en el mercado productos seguros. Para ello deben cumplir con todos los requisitos establecidos en la normativa en materia de seguridad alimentaria que sea de aplicación.
Para alcanzar este objetivo, las empresas cuentan con sistemas de autocontrol adaptados a sus necesidades en función de la actividad desarrollada, cuya eficacia es, además, verificada por la autoridad competente.
No obstante, a pesar de los controles instaurados por la empresa y de las verificaciones que realiza la administración, en ocasiones, pueden llegar al mercado productos que no reúnen todas las garantías.
¿Qué son las alertas alimentarias?
Cualquier peligro que pueda estar presente en los alimentos puestos en el mercado y que pueda suponer un riesgo para la salud de las personas, se controla a través de una red de vigilancia constante, en la que el intercambio rápido de información de los riesgos, permite realizar actuaciones inmediatas en los productos implicados, evitando que lleguen a los consumidores.
La Red de Alerta Alimentaria, es un sistema de comunicación entre las autoridades competentes en materia de seguridad alimentaria, cuyo objetivo es evitar la comercialización, y en su caso, la efectiva retirada del mercado de alimentos no seguros para el consumidor.
A nivel nacional, la gestión y coordinación de la Red de Alerta Alimentaria es llevada a cabo por la AESAN (Agencia Española de Seguridad alimentaria y Nutrición) mediante el SCIRI (Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información), integrado a su vez en el sistema europeo RASFF (Rapid Alert System for Food and Feed) e internacional INFOSAN (Red Internacional de Autoridades de Inocuidad de los Alimentos).
En el SCIRI participan, además de la AESAN como coordinadora a nivel nacional, las autoridades competentes en materia de seguridad alimentaria de las comunidades autónomas y de las ciudades autónomas, y otros organismos implicados.
El punto de contacto de la Red en la Comunidad Autónoma de Cantabria es la Dirección General de Salud Pública, que, a través del Servicio de Seguridad Alimentaria, centraliza y coordina las actuaciones de los Inspectores de Salud Pública dentro de su ámbito territorial.
Este sistema diseñado en forma de red, permite mantener una vigilancia constante frente a cualquier riesgo o incidencia relacionado con los alimentos, y adoptar en caso necesario las medidas oportunas sobre aquellos productos alimenticios que pudieran tener repercusión directa en la salud de los consumidores.
Para conseguir este objetivo, la base primordial es el intercambio rápido de información entre las distintas autoridades competentes, empresas alimentarias y consumidores.
Papel de las empresas alimentarias
Las empresas alimentarias, como responsables de comercializar alimentos que sean seguros, deben estar preparadas para responder de forma rápida y eficaz frente a situaciones en las que la seguridad de los consumidores pueda estar en riesgo. Por lo tanto, si consideran o tienen motivos para pensar que alguno de los alimentos que han importado, producido, transformado, fabricado o distribuido no cumple los requisitos de seguridad alimentaria, deberán informar inmediatamente a las autoridades sanitarias y cooperar con las actuaciones que emprendan éstas para reducir los riesgos, retirando del mercado el alimento afectado.
La empresa alimentaria informará a los consumidores en aquellos casos en los que los alimentos afectados por la alerta hayan sido adquiridos por éstos e informará de las razones de una retirada del mercado, procediendo a la recuperación de los productos que se hayan suministrado, en los casos que sea necesario.
Por tanto, esta comunicación procede de las empresas alimentarias y es independiente de las actuaciones de control oficial que se realizan por la AESAN y las autoridades competentes de las comunidades autónomas.
Al objeto de proporcionar una herramienta a los operadores sobre las pautas de actuación frente a situaciones en las que exista un riesgo para la salud de los consumidores por el uso, fabricación o comercialización de productos inseguros o no aptos, se ha elaborado la Guía para la gestión de alertas alimentarias del Órgano Permanente de Seguridad Alimentaria (OPSA), en la que se especifica qué información ha de facilitarse a la población para proceder a la recuperación de los productos no seguros que ya han sido comercializados.
La AESAN colabora en la difusión de estos mensajes a través de medios de comunicación habituales para garantizar que la población reciba información clara y útil para proteger su salud.
El objetivo principal de la comunicación de una alerta alimentaria es informar a la ciudadanía sobre si un producto que ha estado a la venta presenta un riesgo grave, y si lo han comprado y lo tienen en sus casas, evitar que sea consumido.
Alertas alimentarias
Alerta por posible presencia de partículas metálicas en galletes procedentes de España, agosto 2025.
Alerta por presencia de Listeria monocytogenes en quesos procedentes de Francia, agosto 2025.
Alerta por presencia de Salmonella en fuet procedente de España, agosto 2025.
Alerta por exceso de zinc en complemento alimenticio procedente de España, agosto 2025.
Alerta por presencia de alcaloides tropánicos en harina sin gluten procedente de Italia, junio 2025.
Alerta por presencia de Salmonella en torreznos procedentes de España, marzo 2025.
Alerta por presencia de cuerpos metálicos en frutos secos procedentes de España, noviembre 2022.
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